El reciente accidente ocurrido en Cabo San Juan ha expuesto una red de transporte marítimo informal que opera fuera de los protocolos de seguridad. Estas embarcaciones trasladan turistas desde puntos no autorizados hacia el Parque Nacional Natural Tayrona, evadiendo los controles de las autoridades marítimas.

El modelo de negocio se basa en el engaño a visitantes que desconocen las rutas legales. Al operar en zonas sin vigilancia, estas lanchas no garantizan condiciones mínimas de seguridad, como el uso de chalecos salvavidas o el cumplimiento de los límites de capacidad de carga.

Aunque algunos reportes iniciales sugirieron que la informalidad era una práctica aislada, la frecuencia de estos traslados sugiere una estructura organizada que aprovecha la alta demanda turística. Las autoridades han reiterado que el uso de estas rutas clandestinas representa un riesgo directo para la integridad física de los pasajeros.

El acceso al parque debe realizarse exclusivamente a través de los puntos de embarque oficiales, donde se verifica el estado técnico de las naves y la idoneidad de los tripulantes. Se recomienda a los turistas consultar siempre los listados de operadores certificados antes de contratar cualquier servicio de transporte náutico en la región.

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