El cierre de la feria Gastrofusión 2026, celebrada en el centro de convenciones Neomundo de Bucaramanga, estuvo marcado por la presentación de un mural comestible de 54,5 metros cuadrados. La pieza, compuesta por bizcocho, crema y otros insumos de repostería, alcanzó un peso aproximado de seis toneladas, superando las dimensiones proyectadas inicialmente por los organizadores.

El proceso de creación se extendió durante nueve días e involucró la colaboración de más de 400 personas, entre las que se contaron maestros pasteleros, estudiantes de gastronomía de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB) y diversos voluntarios. Según Sebastián Solano, técnico de la marca Robinson, la superficie final fue resultado de un cálculo impreciso en la planeación, lo que permitió ampliar el área de los 52 metros cuadrados previstos a la cifra final alcanzada.

La obra, diseñada por el artista local Pedro Valbuena, integró elementos representativos de la identidad urbana y cultural de la ciudad, como el puente de La Novena, el Clavijero del Parque de los Niños, la escultura de Fernando Botero ubicada en el Parque San Pío y el leopardo, símbolo del Atlético Bucaramanga. La estructura fue montada mediante la unión de múltiples módulos preparados de manera independiente.

Tras la exhibición, los organizadores dispusieron la repartición gratuita de la pieza entre los asistentes. Aunque inicialmente se estimó una entrega de 6.000 porciones, al finalizar la jornada se calculó que el mural permitió distribuir entre 10.000 y 11.000 raciones individuales al público presente.

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