El municipio de Puracé, en el departamento del Cauca, formalizó la declaratoria de calamidad pública tras registrarse una afectación severa en sus actividades económicas. La situación responde a la convergencia de dos fenómenos: la emisión recurrente de ceniza del volcán Puracé y la escasez de agua derivada del fenómeno de El Niño.
Las autoridades locales reportan que la acumulación de material volcánico en los suelos y fuentes hídricas ha comprometido los cultivos de subsistencia y la ganadería, principales fuentes de ingresos de la región. La falta de precipitaciones, por su parte, ha limitado la capacidad de recuperación de los pastos y ha incrementado el riesgo de incendios en las zonas rurales.
Aunque la administración municipal busca coordinar apoyos con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), la magnitud del impacto en la seguridad alimentaria de las comunidades campesinas e indígenas aún está bajo evaluación técnica. La persistencia de la actividad volcánica impide, por el momento, establecer un cronograma preciso para la normalización de las labores agrícolas en las áreas más expuestas.
La vulnerabilidad sistémica ante la convergencia de riesgos socioambientales
La situación en Puracé puede interpretarse desde la teoría de la vulnerabilidad social, la cual sostiene que los desastres no son eventos puramente naturales, sino el resultado de la intersección entre fenómenos físicos y condiciones de precariedad preexistentes. Autores como Piers Blaikie y Terry Cannon, en su modelo de Presión y Liberación (PAR), explican que la exposición al riesgo aumenta cuando las estructuras socioeconómicas limitan la capacidad de respuesta de las comunidades locales.
El fenómeno de El Niño actúa aquí como un multiplicador de amenazas. Desde la ecología política, este escenario evidencia cómo el cambio climático y la variabilidad climática exacerban las desigualdades territoriales. La actividad volcánica, al combinarse con la escasez hídrica, altera los ciclos productivos de economías campesinas que dependen de la estabilidad del suelo y el agua. Este marco teórico permite observar que la emergencia no es solo un evento geológico o meteorológico, sino una manifestación de la fragilidad de los sistemas de subsistencia frente a presiones ambientales simultáneas.
Históricamente, la gestión de riesgos en zonas andinas ha priorizado la respuesta técnica sobre la resiliencia estructural. El análisis actual sugiere que la capacidad de recuperación de Puracé depende menos de la mitigación del evento volcánico y más de la capacidad estatal para fortalecer los medios de vida ante la recurrencia de estos ciclos climáticos.
Impacto de la crisis volcánica y climática en comunidades campesinas de Puracé
La combinación de la actividad volcánica y el fenómeno de El Niño afecta de manera directa a los siguientes grupos:
- Pequeños productores agropecuarios: La caída de ceniza contamina las fuentes hídricas y quema los cultivos de pancoger, mientras que la sequía impide el riego. Esto reduce la oferta de alimentos para autoconsumo y limita los ingresos por venta de excedentes en el corto plazo.
- Población rural dispersa: La dificultad de acceso a agua potable, agravada por la ceniza, incrementa los riesgos de enfermedades gastrointestinales y respiratorias. La falta de infraestructura de almacenamiento de agua en zonas remotas deja a estas familias en una situación de alta vulnerabilidad.
- Comunidades indígenas: La alteración de los ecosistemas locales afecta prácticas tradicionales de cultivo y pastoreo. La degradación del suelo por la ceniza representa un daño estructural que podría comprometer la soberanía alimentaria de la zona durante los próximos ciclos agrícolas.
Los grandes actores económicos con capacidad de tecnificar sus sistemas de riego o adquirir insumos para proteger sus cultivos enfrentan menores pérdidas relativas. Por el contrario, los pequeños productores carecen de redes de seguridad financiera para absorber la pérdida total de una cosecha. Existe incertidumbre sobre la capacidad de respuesta estatal para suministrar agua potable y forraje para el ganado en el mediano plazo, lo que podría derivar en un desplazamiento forzado hacia centros urbanos cercanos.
La omisión de las brechas de vulnerabilidad en la crisis de Puracé
La narrativa dominante en los medios masivos se centra en la calamidad pública como un evento técnico y meteorológico inevitable. Este marco discursivo prioriza la descripción de los fenómenos físicos —la caída de ceniza y la sequía—, situando la responsabilidad en factores naturales externos. Bajo este enfoque, la emergencia se presenta como un suceso puntual que requiere asistencia estatal inmediata, ocultando las condiciones estructurales de los territorios afectados.
Las narrativas alternativas, provenientes principalmente de organizaciones comunitarias y autoridades indígenas de la zona, desplazan el foco hacia la falta de infraestructura y la desprotección histórica de los sistemas productivos locales. Mientras el discurso oficial enfatiza el impacto económico general, estas voces señalan que la crisis afecta de manera desproporcionada a pequeños agricultores que carecen de redes de seguridad o planes de contingencia frente a riesgos geológicos.
Se detectan sesgos en la selección de fuentes, que privilegian los comunicados de las oficinas de gestión del riesgo y omiten testimonios sobre la precariedad de los servicios básicos en las veredas más aisladas. El uso del término calamidad pública funciona como un eufemismo administrativo que agrupa problemas de distinta naturaleza —geológicos y climáticos— bajo una misma etiqueta, lo que dificulta identificar qué parte de la crisis deriva de la falta de inversión pública preventiva. Los datos sobre pérdidas económicas se presentan de forma agregada, sin desglosar el impacto por nivel de ingresos o acceso a recursos de las familias campesinas, lo que invisibiliza a los sectores más vulnerables.
De dónde viene esta información: la nota original de El Tiempo - Colombia
Este artículo fue generado por el sistema editorial automatizado de InfoWeb a partir de información publicada originalmente por El Tiempo - Colombia (ver fuente original) el 5 de agosto de 2026, 14:00.
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