La Secretaría de Salud de Barranquilla ha suspendido el funcionamiento de 13 servicios estéticos en la ciudad durante el último periodo. Esta medida responde a hallazgos de irregularidades en los protocolos de habilitación y seguridad sanitaria de los establecimientos intervenidos.
El caso que motivó una mayor vigilancia por parte de las autoridades es el fallecimiento de Geniffer Selene García Mozo, una fiscal que perdió la vida tras someterse a una lipoescultura. El Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General de la Nación mantiene abierta una indagación para determinar si existieron fallas médicas o negligencias en el centro donde se realizó la intervención.
Aunque las autoridades locales han intensificado las visitas de inspección, vigilancia y control, persiste la preocupación sobre la proliferación de lugares que operan sin las certificaciones necesarias. La falta de estandarización en estos procedimientos pone en riesgo directo a los pacientes, quienes a menudo desconocen las limitaciones técnicas de los centros que visitan.
La investigación busca esclarecer si el centro médico involucrado en el deceso de García Mozo contaba con los permisos vigentes para realizar cirugías de alta complejidad. Hasta el momento, no se han reportado detalles sobre las sanciones específicas que enfrentarán los propietarios de los servicios clausurados.
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