La práctica de limitar la alimentación a plátanos, arroz, puré de manzana y tostadas —conocida como dieta BRAT— durante cuadros de gastroenteritis ha dejado de ser una recomendación médica estándar.
Aunque durante décadas se consideró un remedio eficaz para reducir las deposiciones, la evidencia científica actual indica que este régimen no acelera la recuperación y puede privar al organismo de nutrientes esenciales necesarios para reparar el tejido intestinal.
La Academia Estadounidense de Pediatría desaconseja este protocolo desde la década de 1990. Investigaciones posteriores, incluido un ensayo clínico realizado en 2019 con 95 menores, confirmaron que no existen diferencias significativas en el tiempo de recuperación ni en la frecuencia de las deposiciones entre quienes siguen una dieta restrictiva y quienes mantienen una alimentación normal.
La prioridad clínica ante una infección gastrointestinal es prevenir la deshidratación mediante soluciones de rehidratación oral que repongan los electrolitos perdidos por vómitos o diarrea. Una vez que las náuseas disminuyen, los especialistas sugieren reintroducir gradualmente alimentos variados como huevos, pollo, avena o patatas, que aportan las proteínas y minerales requeridos para la regeneración celular.
Si bien el consumo de plátanos o tostadas puede ser útil de forma puntual cuando el estómago rechaza otros alimentos, los expertos advierten contra su uso prolongado. Asimismo, se recomienda evitar el consumo de refrescos y zumos con alto contenido en azúcar, ya que estos productos pueden agravar el cuadro diarreico.
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