La rapidez en las labores de rescate tras un terremoto no siempre garantiza la supervivencia de las víctimas. Expertos en medicina de emergencias advierten que extraer a una persona atrapada bajo escombros sin una evaluación médica previa puede provocar el llamado síndrome de aplastamiento.

Esta condición ocurre cuando el peso de los escombros impide la circulación sanguínea en las extremidades. Al retirar la presión de forma súbita, los productos metabólicos tóxicos acumulados en el tejido muscular dañado se liberan masivamente hacia el torrente sanguíneo, lo que puede causar un fallo renal agudo o un paro cardíaco.

El protocolo internacional recomienda que, siempre que sea posible, el personal de rescate administre fluidos intravenosos a la víctima antes de liberar la parte del cuerpo comprimida. Esta medida busca estabilizar los niveles de potasio y otras sustancias en la sangre para mitigar el impacto del retorno circulatorio.

La gestión de estos rescates exige un equilibrio entre la celeridad y la seguridad clínica. La intervención sin equipo médico especializado aumenta la probabilidad de complicaciones fatales, incluso después de que la persona haya sido retirada de los escombros.

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