La exsenadora María Fernanda Cabal formalizó su solicitud de escisión del Centro Democrático, partido donde militó durante más de una década. La dirigente aclaró que su decisión no responde a conflictos personales ni a un distanciamiento con el expresidente Álvaro Uribe, de quien mantiene su reconocimiento político, sino a una divergencia profunda sobre la identidad ideológica de la organización.

El punto de quiebre, según Cabal, ocurrió durante recientes deliberaciones internas, como el encuentro en Medellín, donde se debatió la conveniencia de que el partido se defina abiertamente como una fuerza de derecha. Para la excongresista, esta postura representa una renuncia a los principios fundacionales de la colectividad, asegurando que "un partido que deja de saber qué es termina sin saber qué debe defender".

Cabal sostiene que sectores del partido han optado por "suavizar o esconder" sus convicciones por temor a la crítica externa. Según su análisis, la derecha ha perdido terreno en el debate cultural al permitir que sus adversarios definan su identidad, lo que ha derivado en una pérdida de influencia en espacios sociales, académicos y culturales frente a los sectores de izquierda.

La exsenadora anunció que respaldará su nueva etapa política apoyándose en plataformas como la Fundación Escuela Libertad y diversos colectivos ciudadanos que ha liderado. Su objetivo declarado es encabezar una corriente que defina como una "derecha moderna y popular", centrada en la reducción del gasto estatal, la defensa del libre mercado y una postura rígida en materia de seguridad.

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