La cantante Naldy Saldaña, exintegrante de la orquesta La Bella Luz, rechazó la versión difundida por la defensa legal del empresario Óscar Custodio respecto al origen de su denuncia por acoso sexual. Mientras que el abogado Benji Espinoza afirmó que el propietario de la agrupación fue quien instó a la artista a formalizar el proceso ante las autoridades, Saldaña aseguró que la decisión fue tomada por ella antes de informar a la directiva.

En una entrevista televisiva, la denunciante explicó que acudió a una reunión con Custodio y su esposa para presentar pruebas en video del incidente. Según su relato, ella comunicó explícitamente su intención de acudir a las instancias legales. "Yo voy a poner la denuncia. Ahorita, terminando de hablar con usted, yo voy a poner la denuncia", sostuvo la cantante, añadiendo que la respuesta del empresario fue una aceptación posterior a su determinación, no una iniciativa de este.

La artista también cuestionó la narrativa sobre las facilidades otorgadas por la empresa para el seguimiento del caso. Ante la afirmación de que la orquesta le brindó permisos especiales para las diligencias, Saldaña aclaró que "solamente fueron dos veces y yo no pedí permiso; yo informé que tenía una cita". Asimismo, señaló que tras el suceso decidió no participar en una gira programada debido a su estado emocional, desvinculando esta acción de cualquier gestión administrativa de la empresa.

Durante el encuentro, Saldaña relató que al mostrar el video, el dueño de la orquesta le advirtió que ella "no le iba a imponer" la decisión que él debía tomar respecto al director musical acusado. La cantante enfatizó que su objetivo al acudir a la reunión no era condicionar a la dirección, sino informar sobre lo ocurrido, dejando en manos de los propietarios las medidas internas que consideraran pertinentes.

Relaciones de poder y asimetría en el acoso laboral

El conflicto entre la denunciante y la dirección de la agrupación puede analizarse desde la teoría de las relaciones de poder en el ámbito laboral, específicamente bajo el concepto de asimetría de poder. En entornos jerárquicos, la capacidad de una víctima para ejercer su derecho a la denuncia suele verse condicionada por la estructura de autoridad, donde los empleadores poseen el control sobre la permanencia y las condiciones de trabajo.

La sociología del trabajo, a través de autores como Michel Foucault en su análisis sobre el ejercicio del poder y la vigilancia, permite observar cómo la respuesta del empleador —al afirmar que la denunciante no podía 'imponer' decisiones— traslada el foco de la responsabilidad del agresor hacia la autonomía de la víctima. Este mecanismo es frecuente en casos de acoso, donde la jerarquía empresarial intenta neutralizar la agencia de la persona afectada para proteger la estabilidad operativa de la organización.

Asimismo, la teoría crítica del derecho sugiere que, en contextos de acoso sexual, la narrativa de la 'denuncia facilitada' por parte de la empresa suele funcionar como una estrategia de gestión de crisis para mitigar riesgos legales y reputacionales. La disputa sobre quién inició la acción legal revela una tensión entre la agencia individual de la trabajadora y la estructura de poder que busca mantener el control sobre el relato de los hechos, minimizando la responsabilidad institucional frente a los actos de violencia de género en el entorno laboral.

La vulnerabilidad de las trabajadoras ante dinámicas de poder en el sector artístico

Este caso visibiliza las barreras que enfrentan las mujeres en entornos laborales informales o de alta exposición, donde la jerarquía empresarial suele priorizar la estabilidad de la organización sobre la protección de la integridad de sus integrantes. Los sectores afectados son:

  • Mujeres en el sector artístico y de entretenimiento: La situación expone la fragilidad de las trabajadoras frente a figuras de autoridad. La respuesta del empleador, al señalar que la víctima no podía imponer decisiones, ilustra una dinámica donde la denuncia de acoso es tratada como una interferencia en la gestión empresarial, en lugar de una falta grave que requiere medidas inmediatas de protección.
  • Trabajadores bajo esquemas de subordinación directa: En sectores donde el empleador ejerce un control casi total sobre la carrera y los ingresos, la capacidad de una persona para denunciar sin represalias es limitada. Este caso subraya la presión que sufren las víctimas al tener que negociar su seguridad personal con empleadores que buscan minimizar el impacto reputacional o administrativo del hecho.

La disputa sobre quién tomó la iniciativa de denunciar no es un detalle menor; refleja una estrategia de control narrativo donde los empleadores intentan presentarse como facilitadores de la justicia para mitigar su responsabilidad. La incertidumbre persiste sobre si las empresas del rubro artístico cuentan con protocolos efectivos contra el acoso o si, por el contrario, la respuesta ante estos hechos depende exclusivamente de la voluntad del dueño de la agrupación.

La disputa por la autoría de la denuncia: ¿Iniciativa propia o gestión empresarial?

La narrativa dominante, impulsada por la defensa legal del empresario Óscar Custodio, busca posicionar a la empresa como un ente proactivo y facilitador de la justicia. Al enfatizar que el dueño de La Bella Luz instó a la denunciante a acudir a las autoridades, se construye una imagen de responsabilidad corporativa y transparencia, sugiriendo que la organización colabora plenamente con el esclarecimiento de los hechos.

En contraste, la narrativa de Naldy Saldaña, expuesta en un espacio de espectáculos, se presenta como una versión contrahegemónica que cuestiona la supuesta benevolencia del empleador. Su relato desplaza el origen de la denuncia desde una sugerencia patronal hacia una decisión personal autónoma. Al detallar que el empresario respondió con una negativa a recibir presiones sobre sus decisiones internas, Saldaña expone una tensión de poder jerárquico que la versión de la defensa legal omite deliberadamente.

Respecto a los sesgos, el texto original muestra una dependencia marcada de la fuente televisiva. La estructura de la noticia otorga un peso significativo a la confrontación de testimonios, pero carece de un marco legal que explique las implicancias de estas declaraciones en un proceso de acoso sexual. Existe una omisión relevante sobre las posibles medidas de protección laboral que, según la normativa vigente, deberían garantizarse a una víctima en este contexto, más allá de la autorización de permisos. La narrativa se centra en la disputa de versiones personales, dejando en segundo plano la responsabilidad institucional frente a la seguridad de sus trabajadoras.

De dónde viene esta información: la nota original de Infobae (internacional)

Este artículo fue generado por el sistema editorial automatizado de InfoWeb a partir de información publicada originalmente por Infobae (internacional) (ver fuente original) el 5 de agosto de 2026, 09:33.

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