Las situaciones de emergencia, ya sea en entornos naturales o en ámbitos urbanos, requieren una intervención ordenada para evitar riesgos añadidos. La médica aérea y de expedición Alexia Hartman recomienda interiorizar el protocolo PAS, un acrónimo que sintetiza las tres etapas necesarias para gestionar cualquier incidente sanitario: proteger, avisar y socorrer.
El primer paso, la protección, consiste en asegurar que el entorno no represente un peligro para quien intenta ayudar. Según Hartman, es imperativo garantizar la propia seguridad antes de aproximarse a la víctima. La experta advierte que, de lo contrario, el auxiliador podría convertirse en una segunda persona afectada, complicando innecesariamente la labor de los equipos de rescate.
Una vez asegurada la escena, el siguiente paso es avisar a los servicios de emergencia a través del número 112. Hartman señala que esta comunicación debe realizarse con la mayor brevedad posible, dado que el traslado a un centro hospitalario es, en la mayoría de los casos, el único recurso efectivo para resolver una emergencia médica grave. La llamada permite coordinar los medios necesarios mientras se mantiene el contacto con el afectado.
Finalmente, el socorro implica prestar asistencia básica según las capacidades y conocimientos de quien interviene. Esta fase requiere una vigilancia constante de la persona afectada, ya que su estado puede variar hasta la llegada de los profesionales. Es fundamental permanecer atento a cualquier cambio en la víctima y mantener el teléfono disponible ante posibles instrucciones o consultas por parte de los equipos de rescate.
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