La Junta de Acción Comunal (JAC) del barrio Mutis, en Bucaramanga, puso en marcha un sistema de monitoreo para frenar la proliferación de botaderos improvisados en el sector. Tras identificar 10 puntos críticos, entre ellos el parque Los Venados, los residentes optaron por instalar señalización restrictiva y cámaras de vigilancia para registrar a quienes abandonan residuos en andenes, parques y zonas verdes.
Los líderes vecinales señalan que las jornadas pedagógicas realizadas desde 2024 no lograron modificar los hábitos de disposición de desechos por parte de algunos residentes, comerciantes y visitantes. Según los afectados, la acumulación de basura, que incluye restos de comida, ha generado problemas de salubridad como malos olores y la presencia de plagas en un área residencial de alta densidad.
El material recolectado por la comunidad ya ha servido para iniciar procesos sancionatorios. El mes pasado, la Policía intervino un establecimiento comercial tras recibir pruebas de su responsabilidad en el manejo inadecuado de sus residuos, aplicando el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana. Las autoridades locales confirmaron que las multas por estas infracciones comienzan en 900.000 pesos, con incrementos de hasta el 75 % en casos de reincidencia.
Además de la vigilancia, el cumplimiento de la normativa local, específicamente el Decreto 0029 de 2025, exige a los ciudadanos separar correctamente los residuos voluminosos de los ordinarios y evitar el uso de cestas públicas para desechos especiales o escombros. La efectividad de estas medidas comunitarias depende ahora de la celeridad de las autoridades municipales para procesar las denuncias y aplicar las sanciones correspondientes.
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