Miles de refugiados rohingya se manifestaron en los campamentos de Cox's Bazar, en Bangladesh, para conmemorar el noveno aniversario del éxodo masivo provocado por la ofensiva militar en Myanmar. Los participantes exigieron el reconocimiento de sus derechos básicos y una solución definitiva a su situación de desplazamiento prolongado.
La protesta pone de relieve el estancamiento de las condiciones en los asentamientos, donde la población depende casi exclusivamente de la asistencia humanitaria internacional. Los manifestantes insistieron en que el retorno a su país de origen solo será viable si se garantizan su seguridad, ciudadanía y libertad de movimiento.
Aunque algunos informes previos sugerían la existencia de planes de repatriación inminentes, la realidad en terreno muestra que no existen las condiciones mínimas para un retorno seguro. La falta de avances políticos en Myanmar mantiene a cerca de un millón de personas en una situación de vulnerabilidad extrema dentro de las fronteras bangladesíes.
La crisis humanitaria se agudiza por la reducción en el financiamiento de los programas de ayuda. Mientras la comunidad internacional mantiene una atención limitada, los refugiados enfrentan restricciones crecientes en el acceso a servicios básicos y oportunidades laborales, lo que incrementa la presión sobre los sectores más desfavorecidos de los campamentos.
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