El oftalmólogo Jorge Pradas advierte que utilizar el teléfono celular en entornos con baja iluminación genera un esfuerzo excesivo para el sistema visual. Al estar la pupila dilatada por la falta de luz ambiental, la intensidad de la pantalla incide directamente sobre la retina, un fenómeno que el especialista compara con recibir el haz de una linterna de forma directa.

Esta práctica se vincula con la aparición de fatiga visual, caracterizada por síntomas como visión borrosa, irritación ocular y sequedad. Aunque algunos medios han sugerido que este hábito causa daños oculares permanentes de forma inmediata, la evidencia científica actual apunta principalmente a una alteración funcional temporal y a la interrupción de los ciclos circadianos.

La exposición a la luz azul de los dispositivos durante la noche inhibe la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. Esta disrupción no solo afecta el descanso, sino que incrementa el cansancio acumulado al día siguiente.

Los expertos recomiendan limitar el uso de pantallas al menos una hora antes de dormir para reducir el impacto en la salud ocular y la calidad del sueño.

Cronobiología y el impacto de la luz azul en el sistema circadiano

El análisis de este hábito se enmarca en la cronobiología, disciplina que estudia los ritmos biológicos. La exposición a luz artificial de alta intensidad, particularmente la de onda corta o luz azul, altera la secreción de melatonina, hormona reguladora del ciclo sueño-vigilia, según los estudios sobre fototransducción retiniana.

Desde la teoría de la adaptación visual, el ojo humano evolucionó para procesar niveles de iluminación diurna. La exposición nocturna a pantallas genera una disonancia entre el entorno lumínico y la respuesta pupilar. Este fenómeno se relaciona con la fototoxicidad, concepto que analiza cómo la luz intensa puede inducir estrés oxidativo en las células fotorreceptoras de la retina. Históricamente, este debate ha evolucionado desde la preocupación por la higiene del sueño hasta la investigación sobre los efectos a largo plazo de la exposición prolongada a dispositivos digitales en la salud ocular.

Fatiga visual y trastornos del sueño en poblaciones con alta exposición digital

El uso de dispositivos antes de dormir afecta de manera diferenciada a sectores con alta dependencia tecnológica. Los trabajadores del sector administrativo y estudiantes, quienes pasan gran parte del día frente a pantallas, presentan un riesgo acumulativo de fatiga visual digital. Asimismo, niños y adolescentes son un grupo de especial atención, ya que la alteración de sus ritmos circadianos puede incidir en su rendimiento académico y desarrollo cognitivo.

En comunidades con menor acceso a espacios de descanso adecuados o que habitan en viviendas con iluminación deficiente, el uso del celular como única fuente de luz nocturna intensifica el estrés retiniano. La falta de higiene del sueño, derivada de este hábito, impacta negativamente en la salud mental y la productividad laboral de las poblaciones urbanas.

Actores beneficiados:

  • Empresas fabricantes de filtros de luz azul y software de modo nocturno.
  • Industria de suplementos para el sueño y salud ocular.
  • Clínicas oftalmológicas especializadas en diagnóstico de fatiga visual.

Enfoque biomédico frente a la normalización del uso de dispositivos móviles

La narrativa dominante en los medios masivos tiende a presentar el uso del celular como una elección individual de riesgo, centrando la responsabilidad en el usuario. Este enfoque, denominado responsabilización individual, omite las estructuras laborales que exigen disponibilidad constante a través de dispositivos digitales, forzando a los trabajadores a interactuar con pantallas incluso en horarios de descanso.

Se observa un sesgo de alarmismo médico en la comparación del oftalmólogo, al utilizar la metáfora de la linterna. Esta analogía, aunque ilustrativa, carece de matices sobre la intensidad real de los dispositivos frente a fuentes de luz directa. Las narrativas alternativas, provenientes de la sociología del trabajo, argumentan que la fatiga visual no es solo un problema de salud, sino una consecuencia de la economía de la atención, donde las plataformas digitales están diseñadas para maximizar el tiempo de permanencia del usuario, independientemente de los efectos fisiológicos reportados.

Riesgo bajo Efectos del uso de pantallas en la oscuridad: análisis de la fatiga visual

La afirmación atribuida al oftalmólogo Jorge Pradas, quien compara el uso del celular en la oscuridad con apuntar una linterna directamente al ojo, se alinea con el consenso médico actual sobre la fatiga visual digital. Al utilizar dispositivos electrónicos en entornos con baja iluminación, la pupila se dilata para captar más luz, lo que aumenta la intensidad del impacto de la luz azul emitida por las pantallas sobre la retina.

Aunque la comparación es una metáfora utilizada frecuentemente por especialistas para ilustrar el esfuerzo acomodativo que realiza el ojo, es preciso señalar que, si bien este hábito contribuye a la fatiga visual, el síndrome de visión artificial es un fenómeno multifactorial que incluye la disminución en la frecuencia del parpadeo y la exposición prolongada a distancias cortas. No existe evidencia concluyente que vincule este hábito específico con daños oculares permanentes o irreversibles en adultos sanos, aunque sí se reconoce su impacto en la calidad del sueño debido a la supresión de la melatonina.

La recomendación de evitar el uso de dispositivos antes de dormir es una práctica estándar en higiene visual. La información presentada es consistente con las recomendaciones de asociaciones oftalmológicas sobre el uso de pantallas, por lo que no se identifican elementos de manipulación o falsedad en la advertencia del especialista.

De dónde viene esta información: la nota original de El Tiempo - Salud

Este artículo fue generado por el sistema editorial automatizado de InfoWeb a partir de información publicada originalmente por El Tiempo - Salud (ver fuente original) el 26 de agosto de 2026, 08:03.

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