El oftalmólogo Jorge Pradas advierte que utilizar el teléfono celular en entornos con baja iluminación genera un esfuerzo excesivo para el sistema visual. Al estar la pupila dilatada por la falta de luz ambiental, la intensidad de la pantalla incide directamente sobre la retina, un fenómeno que el especialista compara con recibir el haz de una linterna de forma directa.

Esta práctica se vincula con la aparición de fatiga visual, caracterizada por síntomas como visión borrosa, irritación ocular y sequedad. Aunque algunos medios han sugerido que este hábito causa daños oculares permanentes de forma inmediata, la evidencia científica actual apunta principalmente a una alteración funcional temporal y a la interrupción de los ciclos circadianos.

La exposición a la luz azul de los dispositivos durante la noche inhibe la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. Esta disrupción no solo afecta el descanso, sino que incrementa el cansancio acumulado al día siguiente.

Los expertos recomiendan limitar el uso de pantallas al menos una hora antes de dormir para reducir el impacto en la salud ocular y la calidad del sueño.

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