El despliegue de drones equipados con explosivos por parte de las disidencias del Estado Mayor Central, bajo el mando de alias Iván Mordisco, afecta actualmente a 14 departamentos. Estos dispositivos se utilizan para hostigar tanto a la fuerza pública como a comunidades locales en zonas rurales.

Expertos en seguridad señalan que estos grupos emplean tácticas de ataque tipo enjambre. Esta modalidad consiste en el lanzamiento coordinado de múltiples aparatos para saturar los sistemas de defensa y vigilancia, dificultando su detección temprana y neutralización por parte de las autoridades.

Aunque algunos informes iniciales sugirieron que esta tecnología permitía una precisión quirúrgica, los datos de terreno contradicen esta versión. La falta de sistemas de guiado avanzado en los drones artesanales provoca que la mayoría de los artefactos impacten en zonas civiles, lo que aumenta el riesgo para la población no combatiente.

La proliferación de esta amenaza aérea plantea un reto para el Ministerio de Defensa, que aún evalúa la adquisición de equipos de inhibición de señales. Mientras tanto, la persistencia de estos ataques obliga a las comunidades a modificar sus rutinas diarias ante la incertidumbre de incursiones repentinas desde el aire.

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