La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) admitió formalmente el caso de Bianey Peña Manco, un campesino oriundo de Samaná, Caldas. El hombre fue ejecutado en 2006 y posteriormente reportado por las autoridades como un guerrillero abatido en combate.
Este proceso internacional busca determinar la responsabilidad del Estado colombiano en la muerte de Peña Manco. La familia de la víctima sostiene que el campesino fue reclutado mediante engaños y abandonado en una zona rural, donde ocurrió el operativo que terminó con su vida.
El expediente examinará las presuntas fallas en la justicia interna para esclarecer los hechos y sancionar a los responsables. La admisión del caso por parte de la CIDH implica que el organismo internacional considera que existen méritos suficientes para analizar posibles violaciones a los derechos humanos.
La ejecución de civiles presentados como bajas en combate, fenómeno conocido en Colombia como falsos positivos, suma miles de víctimas documentadas. La intervención de la CIDH ocurre tras años de litigio por parte de los familiares de Peña Manco, quienes han buscado justicia fuera de las instancias nacionales.
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