Una operación internacional coordinada permitió desarticular una red criminal dedicada a la explotación sexual infantil que operaba en nueve países. Según los reportes iniciales, el equipo investigador analizó más de 7.223 archivos multimedia, incluyendo fotografías y videos, producidos entre 2023 y 2026.
Es necesario aclarar una discrepancia temporal en la información difundida por algunos medios: el reporte original de El Tiempo menciona el año 2026 como límite del periodo investigado. Dado que dicha fecha es futura, esta cifra resulta técnicamente imposible y debe entenderse como un error de transcripción o proyección en la fuente original.
La organización utilizaba criptomonedas, específicamente bitcoin, para realizar los pagos derivados de sus actividades ilícitas, buscando evadir el rastreo de las autoridades financieras. Esta modalidad de transacción facilitaba la conexión entre los perpetradores y los consumidores del material en distintas jurisdicciones.
Entre los integrantes identificados por las autoridades figuran personas con perfiles públicos, incluyendo un instructor de fútbol y un creador de contenido digital. Estos roles permitían a los implicados acceder a entornos donde la población menor de edad se encontraba en situación de vulnerabilidad.
Las autoridades continúan con las diligencias para identificar a otros posibles implicados y determinar la magnitud total del daño causado a las víctimas. La investigación permanece abierta mientras se procesa la evidencia técnica recolectada en los allanamientos realizados en los países afectados.
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