La familia de Luis Gabriel Gutiérrez, escolta asesinado recientemente en el norte de Bogotá, solicitó a las autoridades que intensifiquen la búsqueda de los responsables. El hermano de la víctima calificó el hecho como una pérdida irreparable y pidió que el caso no quede en la impunidad.

La Fiscalía General de la Nación maneja actualmente la hipótesis de que el ataque, en el que también murió Gustavo Aponte, habría sido un error por parte de los sicarios. Según esta línea investigativa, las víctimas no eran el objetivo previsto por los agresores.

No obstante, los familiares de Gutiérrez rechazan esta versión. Sostienen que, independientemente de si el ataque fue dirigido o producto de una equivocación, el resultado es la muerte de dos personas ajenas a actividades delictivas. Reclaman que el ente investigador profundice en las pruebas para esclarecer los motivos reales.

Hasta el momento, la investigación se encuentra en etapas preliminares. La falta de capturas inmediatas ha generado tensión entre los allegados, quienes insisten en que las autoridades deben agotar los recursos técnicos y testimoniales para evitar que los autores materiales abandonen el país o evadan la acción judicial.

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