El gasto de los hogares en la adquisición directa de medicamentos registró un incremento del 24,3 % durante el primer trimestre de 2026, según datos de la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación (Asinfar). Este indicador refleja una tendencia en la que los pacientes optan por comprar fármacos con recursos propios ante las dificultades de acceso en el sistema de salud.

Aunque el informe cuantifica el aumento en las ventas, el documento carece de un análisis detallado sobre las causas específicas que impiden la entrega de estos insumos por parte de las entidades prestadoras. Esta omisión genera incertidumbre sobre si el fenómeno responde a desabastecimiento, demoras administrativas en la autorización de fórmulas o a la falta de cobertura en los planes obligatorios.

El impacto económico recae principalmente en los sectores de menores ingresos, quienes destinan una parte mayoritaria de su presupuesto mensual a la compra de tratamientos esenciales. La persistencia de este modelo de gasto privado plantea interrogantes sobre la sostenibilidad financiera de las familias y la efectividad de los mecanismos de protección social frente a las crisis del sector farmacéutico.

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