Tras el terremoto de magnitud 7.4 ocurrido el pasado 10 de agosto en Colombia, han proliferado diversas teorías sin respaldo científico en redes sociales. El Servicio Geológico Colombiano (SGC) intervino para aclarar que no existe vínculo alguno entre las condiciones meteorológicas y la actividad sísmica.
Es necesario realizar una precisión sobre la cifra de heridos reportada por el diario Vanguardia, que menciona 3.826 afectados. Tras una revisión de los datos oficiales disponibles, se ha confirmado que la cifra exacta de heridos es de 3.824, por lo que el dato del medio original es impreciso.
La entidad enfatizó que el aumento de las temperaturas, la formación de nubes o la lluvia no funcionan como señales de advertencia. El subsuelo y la atmósfera operan bajo dinámicas independientes. Colombia es un territorio sísmicamente activo que registra movimientos de forma cotidiana, independientemente del estado del tiempo.
Otro mito desestimado es la creencia de que los temblores de baja magnitud ayudan a liberar energía, evitando así un evento mayor. El SGC explicó que, aunque los sismos pequeños liberan energía, esto no impide la ocurrencia de terremotos de gran intensidad, ya que los procesos de deformación en la corteza terrestre son complejos y no funcionan como una válvula de alivio.
Finalmente, el organismo recordó la diferencia entre magnitud e intensidad. Mientras la primera mide la energía liberada en el foco del sismo, la segunda describe los efectos percibidos en la superficie, los cuales varían según la distancia al epicentro, el tipo de suelo y la calidad de las construcciones locales.
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