La expresión que vincula el inicio de septiembre con la llegada de la Navidad tiene su origen en una pieza publicitaria emitida en la década de los noventa. Esta cuña radial logró instalar en el imaginario colectivo colombiano la idea de que el noveno mes del año marca el comienzo de la temporada festiva.

Aunque existe la creencia popular de que esta asociación es una tradición cultural de larga data, su procedencia es estrictamente comercial. La estrategia buscaba adelantar el consumo y la preparación de las festividades decembrinas, consolidándose como un referente publicitario que persiste tras más de 30 años.

Es necesario precisar que, si bien algunos medios atribuyen el éxito de esta frase exclusivamente a la espontaneidad social, los registros confirman que se trató de un producto diseñado por la industria de la radio. La repetición constante del anuncio en emisoras nacionales facilitó que la audiencia adoptara la fecha como un marcador temporal para las celebraciones de fin de año.

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